El reto de gestionar las emociones

Nen Preocupat

      ¿Qué son las emociones?  ¿Cómo las gestionamos? ¿Son las emociones en los más pequeños iguales que en los adultos?

      Cuando atendemos a la consulta un padre y/o una madre que nos explican las pataletas de su hijo o hija, que llora a menudo, que se enfada mucho…, nos encontramos con un niño que no gestiona correctamente sus emociones. ¿Por qué? Porque está aprendiendo, porque todavía no sabe. Y, como en todo, cada niño va a su ritmo.

       

       

      Cuando la gestión de las emociones afecta la vida cotidiana del niño.

      Normalmente acudimos al psicólogo o psicóloga cuando esta gestión de las emociones afecta el día a día del niño o niña. Nos podemos encontrar que hay una afectación en su rendimiento académico, dificultades en las relaciones con otros compañeros y/o con la familia, o incluso observamos que duerme y/o come más o menos de lo que es habitual.

      Pero es que tenemos que evitar que los niños se enfaden o se pongan tristes? No, ni pensarlo! Todas las emociones las tenemos que sentir, experimentar, aunque sean “negativas”. Porque si no es hoy, será mañana que los pequeños de casa las acabarán viviendo y lo que tienen que aprender es como gestionarlas.

      Por lo tanto, las emociones las sentimos todos, aunque con más o menos intensidad y de manera diferente en una determinada situación a las de otra persona. Y podemos sentir más de una emoción a la vez. Nuestros hijos también.

       

       

      Como ayudamos al niño a gestionar las emociones?

      Antes de nada, necesitamos poner nombre a aquello que está sintiendo, poner nombre a la emoción: “parece que estás enfadado/ada porque marchamos del parque”.

      A continuación, lo acompañamos y hacemos la comprensión de la situación: “te entiendo, a mí también me gustaría quedarme un rato más jugando contigo”.

      Después, para hacer la pataleta más corta o menos intensa, le explicamos el motivo, “pronto será oscuro, tenemos que marchar a casa porque toca ducha”, y le ofrecemos una distracción: “¿querrás poner aquellos juguetes de agua hoy a la bañera?”.

      En casos más difíciles, donde el niño o niña pega, da puntapiés o se echa en tierra, tenemos que ofrecer alternativas a la expresión de la emoción. Podemos tener en casa un rincón de las emociones, donde ir cuando estamos nerviosos o enfadados para relajarnos, o podemos tener una almohada donde dar golpes y de esta forma nadie se hace daño. En estos casos, hay que buscar de qué manera la criatura puede sacar lo que siente, sin hacerse ni hacer daño.

      Sentarse a la mesa y compartir situaciones diferentes que nos han hecho sentir una u otra emoción, tener juegos en casa donde trabajarlas o leer cuentos conjuntamente sobre las emociones son grandes recursos.

      Y recordamos siempre que somos modelos para ellos. Por lo tanto, como gestionamos nosotros nuestras propias emociones también es un modelo de cómo lo harán los pequeños.

       

      Susana Mayorgas
      Psicóloga infantojuvenil de l’Espai Gut
      Col. Núm. 17501 

       

       

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      El reto de gestionar las emociones
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      Todas las emociones las tenemos que sentir, aunque sean “negativas”. La clave es como las gestionamos. Ayuda a tu peque a aprender a gestionarlas.
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      Marrecs&Co.
      Categories: Blog, Blog, Fills, Psicologia infantil