Qué es el TEA?

      En los últimos años hemos oído que hay muchos niños que han sido diagnosticados de trastorno del espectro autista, trastorno generalizado del desarrollo, síndrome de Asperger … Están habiendo muchos más diagnósticos que en la última década y esto conlleva inquietudes, dudas y miedos.

       

      El Trastorno del Espectro Autista es bastante menos conocido y mucho más diagnosticado que otros como pueden ser el síndrome de down, parálisis cerebral o la diabetes. Estamos hablando de que, a fecha de hoy, en Cataluña se están diagnosticando alrededor del 1% de la población infantil, con una proporción de 4/1. Esto significa que se están diagnosticando 4 niños por cada niña.

       

       

      Pero por qué ahora tantos diagnósticos de golpe?

      En este aspecto hay que hacer varios matices. Por un lado los profesionales están mucho más preparados para detectar sintomatología y posteriormente diagnosticar. Ya no sólo los sanitarios, sino que maestros y educadores también están siendo mucho más formados. Por otra parte, en los últimos años ha habido un cambio en el DSM, el sistema de clasificación de trastornos que se utiliza principalmente en EE.UU., España y Cataluña. Al DSM-IV-TR había varios trastornos dentro de la categoría de trastornos del desarrollo. Al DSM-V (la versión actual), muchos de estos trastornos se han englobado bajo una misma nomenclatura: Trastorno del Espectro Autista. Por lo tanto, hoy en día, no encontraremos niños diagnosticados de trastorno generalizado del desarrollo, síndrome de Asperger, trastorno desintegrativo infantil, trastorno autista …, sino que todos estarán dentro del espectro.

       

       

      Habiendo hecho este matiz para situar al lector, que es el TEA? De dónde viene? ¿Qué lo causa?

      El TEA, es un trastorno del neurodesarrollo. Esto quiere decir que es un trastorno biológico y que se nace con él. Sabemos que las conexiones cerebrales de las personas con TEA son diferentes de las de una persona neurotípica, por lo que su percepción del mundo será diferente.

      En cuanto a la causa, aunque se está investigando y no hay una respuesta exacta. Hoy día sabemos que hay una causa genética (una combinación de varios genes) pero también se está haciendo una investigación muy exhaustiva en sí existen componentes ambientales, pues a través de estudios con gemelos idénticos y en poblaciones de zonas agrarias en comparativa con las personas de ciudad, se han visto diferencias significativas. En el caso de gemelos idénticos, que tienen exactamente la misma genética, se han encontrado casos en los que el grado de afectación de TEA era diferente en ambos o incluso en algunos casos, uno de los dos tener TEA y el otro no. Por tanto, queda mucho por descubrir en este campo.

       

       

      Cómo se diagnostica?

      Lamentablemente, en el TEA, no hay una analítica de sangre o resonancia magnética que pueda darnos el diagnóstico. Esto significa que el diagnóstico se hace por observación. Se observan las conductas que más o menos al niño en comparativa con la deseable para su edad y siempre dejando un margen suficientemente amplio para respetar los diferentes ritmos de maduración de los niños.

      Por lo tanto, es muy habitual que los pediatras, hagan preguntas en las revisiones periódicas. Las preguntas suelen ser del tipo “dice alguna palabra?” O “señala cuando quiere algo?”.

      El hecho de responder “no” a alguna de estas preguntas, no debe agobiar. Los pediatras lo preguntan en diferentes revisiones, sabiendo que los niños alcanzarán las diferentes hitos evolutivos diferentes edades, según su grado de maduración.

      Por ejemplo, los niños con un desarrollo típico suelen caminar hacia los 12 meses. Esto no quiere decir que todos andarán los 12 meses, hay niños que caminan a los 9 meses y otros a los 15 y no tienen ningún trastorno. Por lo tanto, las respuestas que damos al pediatra, le ayudarán a hacer un seguimiento cuidadoso de nuestro hijo y, en caso de detectar algo raro, derivar a los servicios oportunos lo antes posible.

      Una vez detectado que hay algo sospechoso, o bien el mismo pediatra o bien un servicio especialista, realizarán las pruebas pertinentes, para poder confirmar o refutar el diagnóstico. Estas pruebas consisten de entrevistas a los padres y tests estandarizados que se pasan, según el tipo, a los padres, al niño o en ambos.

       


      ¿Cuáles son los síntomas?

      El TEA afecta principalmente a dos áreas del desarrollo: el área social, donde incluiremos la comunicación, y el área conductual, donde incluiremos los pensamientos.

      De entrada es importante que lo que explicaremos a continuación se dará en diferentes contextos, por ejemplo, en casa y en la escuela, pues son los dos contextos más habituales y donde más horas pasan los niños.

      En el área social encontramos dificultades en:

      • La reciprocidad socio-emocional
      • Los comportamientos de comunicación no verbal
      • El desarrollo, el establecimiento y la comprensión de las relaciones

      En el área conductual observamos intereses o actividades restringidos y estereotipados y, como mínimo, dos de los siguientes:

      • Movimientos motores, utilización de objetos o vocalizaciones estereotipadas o repetitivas
      • Insistencia en la monotonía, inflexibilidades en la rutina o patrones rituales de comportamientos verbales o no verbales
      • Intereses muy restringidos y fijos con un grado anormal de intensidad y de focalización
      • Reacción inusual a los estímulos sensoriales o interés inusual por los aspectos sensoriales del entorno.

       

      ¿Qué podemos observar o hacer desde la familia?

      Las familias que tienen otros niños cerca (sobrinos, vecinos, hijos de amigos), por comparativa, pueden ir viendo diferencias y similitudes de su pequeño en comparación con los otros niños. Sin embargo, las familias que no tienen niños alrededor y que no están familiarizadas con los comportamientos esperados en las diferentes etapas del desarrollo, suelen ser las que tardan más en darse cuenta de que algo extraño está pasando.

      En este sentido existe un test muy sencillo de respuesta sí/no, y que podemos encontrar por internet, que está pensado para pasarlo a los 18 meses del niño. Este test es se llama M-CHAT.

      Este test hace preguntas del estilo “el niño presenta interés por los otros niños?” o, por ejemplo “utiliza su hijo alguna vez el dedo índice para señalar pidiendo algo?”. Una vez respondidas las preguntas del test, se considera signo de alarma si no cumple 3 o más de los ítems, o bien responde “no” a 2 ítems de los considerados “críticos”. Estos ítems críticos hacen referencia al interés por los demás, al señalar, mostrar objetos, imitación, responder a su nombre o seguir lo que el adulto le señala.

      Este test es un test de cribado. Sirve para detectar síntomas de alerta, no es un test de diagnóstico. Por tanto, ante cualquier duda, hay que consultar al pediatra de referencia y este derivará al servicio oportuno, que suele ser atención temprana (CDIAP) o neuropediatra.

      Una vez hecha esta derivación, lo que hace falta es descartar que no haya ningún tipo de patología biológica que pueda estar interfiriendo en el desarrollo del niño. Por lo tanto, es habitual que se hagan pruebas de audición, ya sean audiometrías o pruebas de potenciales evocados (según si el niño tiene lenguaje o no), resonancias magnéticas, y analíticas de sangre para descartar problemas metabólicos o mutaciones genéticas.

      La importancia de las pruebas médicas radica en que muchos trastornos metabólicos o genéticos, pueden tener sintomatología muy parecido al TEA, pero la causa es otra.

      Cuánto antes detectamos el TEA, antes nos podremos poner en tratamiento y podremos aprovechar la plasticidad neuronal que tienen los niños hasta los 6 años, de manera que se pueda ayudar al cerebro a hacer nuevas conexiones para facilitar el aprendizaje.

       

       

      Marta Lladó
      Psicóloga sanitaria
      Co-fundadora, Socia y Directora TEAyudo

       

       

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