El tacto es el primero de los sentidos.

      El tacto

      Gracias a los sentidos podemos percibir que es lo que pasa a nuestro alrededor. Los sentidos, como ya sabemos, son cinco: la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto. A menudo cuando hablamos de cuidar de los sentidos se da especial importancia a los de la vista, el oído, el olfato y el gusto, dejando en el olvido el más importante: el sentido del tacto.

       

       

      Deteneos un momento, cerrad los ojos y retroceded en el tiempo.

      Estáis en el útero materno, envueltos por un vaivén de movimientos y sonidos, flotando en una bolsa de líquido que os protege contra los golpes y os mantiene calentitos. De repente, notais unas contracciones y, el espacio donde permanecéis desde hace unos meses se va haciendo pequeño y grande, regalándoos un rítmico masaje. Presión. Oscuridad absoluta. Luz. Y desconcierto! Os encontrais en medio de la nada, ya no hay quien os acaricie ni os mantenga calentitos, estáis solos … Os podéis imaginar este bebé (vosotros-Bebé), sin ninguna mano que os acaricie, sin nadie que os acune?

       

       

      El sentido del tacto se empieza a desarrollar dentro útero materno entre la sexta y la novena semana de gestación. Además, es el último sentido en desaparecer antes de morir.

       

      Los seres humanos podemos vivir ciegos, sordos, mudos … pero no podríamos sobrevivir sin que NUNCA nadie nos tocara. Moriríamos.

       

      En los años setenta, en Estados Unidos, el Dr. Harry Harlow, realizó un estudio con monos Rhesus sobre el aislamiento social. Cogió unas cuantas crías de monos Rhesus que ya habían tenido contacto con su madre. Sustituyó a sus madres originales por dos madres ficticias para ver con qué se quedaban: una estaba formada por una estructura de hierro con un biberón y, la otra, no tenía biberón pero estaba hecha de felpa y tenía un tacto más agradable . Los monos escogieron la madre de felpa a pesar de saber que ésta no tenía alimento. Sólo cuando tenían mucha hambre iban muy deprisa a la otra para comer y volvían corriendo a la madre de felpa. Preferían el contacto y la seguridad al alimento. (Hay que mencionar que el Dr. Harry Harlow, a menudo realizaba experimentos criticados por su falta de moralidad y ética).

       

      Este estudio nos demuestra la importancia del con-tacto. Los seres humanos, al igual que la mayoría de mamíferos, precisamos de este con-tacto para sobrevivir. Otros estudios demuestran que las tribus que se tocan menos tienen comportamientos más violentos.

       

      El tacto es diez veces más eficaz que el contacto verbal o emocional … Solemos olvidar que el tacto no es sólo básico en nuestra especie, sino fundamental.

      Saul Schanberg

       

      Los seres humanos no pueden sobrevivir sin el tacto. Es una necesidad básica.

      Ashley Montagu

       

       

      Comunicarnos a través del tacto

      La relación que tengamos con el tacto dependerá de muchos factores como culturales, sociales, educacionales, psicológicos, etc. Así pues, cada uno debe adaptar esta comunicación a través del tacto con estos factores y a través de sus experiencias.

      Cuando hablamos de “relación con el tacto” nos referimos al con-tacto hacia uno mismo y hacia las personas que nos rodean.

      Desgraciadamente hacia los años sesenta y setenta, la idea de no coger los bebés junto con el hecho de dejarlos llorar por miedo a malcriarlos, era algo habitual en la sociedad y actualmente todavía se arrastra.

      Por suerte, cada vez más, hay familias que se dejan llevar por el corazón y fluyen al ritmo de las necesidades del niño y de las suyas propias (con-tacto). En la sanidad (pediatras, comadronas, etc.) y en el ámbito educativo esto también está cambiando. Muchos de estos profesionales, cada vez más basados en la evidencia científica, creen en esta necesidad de con-tacto desde el primer momento (nacimiento).

       

       

      Masaje

      Una de las primeras menciones al masaje es de hace unos 4.000 años en la antigua Mesopotamia en el libro ¨Mushu’u¨ (masaje).

      Desde la antigüedad se han hecho masajes para curar el dolor y dar calma. Con el tiempo se ha ido evolucionando en este campo y se han encontrado otros beneficios en cuanto a los efectos que producen estos masajes y el con-tacto.

      Actualmente, existen diferentes tipos de masaje, desde la relajación hasta el efectivo o sensual, pasando por el específicamente terapéutico y el deportivo. Dentro de este tipo encontramos varias escuelas y por lo tanto, una gran variedad de propuestas y estilos.

       

       

       

       

      El masaje infantil

      El masaje infantil encuentra sus orígenes en la cultura oriental. En muchas culturas del mundo masajear a los bebés es un arte que se transmite de generación en generación.

      Mientras en Occidente, hacia los años setenta, estaba de moda no coger demasiado a los bebés y dejarlos llorar solos en su cuna, Vimala McClure y Frederick Leboyer llevaron de la India esta maravillosa técnica del masaje infantil admirados por cómo las madres de la India acariciaban y hacían masajes a sus bebés. Era una tradición rodeada de contacto y movimientos amorosos, calmantes, que transmitian amor y seguridad a sus bebés. Entendían el tacto nutritivo desde el amor, el vínculo, el respeto …

       

       

      Un regalo para toda la vida

      Aunque en Occidente esta técnica no está del todo extendida, cada vez son más familias las que recurren a los masajes como una manera más de comunicarse con sus bebés a través del primer lenguaje que entendemos al nacer: el tacto.

      Hacer masajes a nuestros bebés es regalarles momentos de ternura, calma, seguridad y amor.
      Podemos hacer masajes a nuestros bebés desde el momento de nacer hasta la vejez. Masajear no tiene edad, simplemente encontramos maneras de ir adaptándolo en las diferentes etapas de la vida.

       

      Deteneos un momento, cerrad los ojos y retroceded en el tiempo.
      Estáis en el útero materno, envueltos por un vaivén de movimientos y sonidos, flotando en una bolsa de líquido que os protege contra los golpes y os mantiene calentitos. De repente, notáis unas contracciones y el espacio donde permanecéis desde hace unos meses se va haciendo pequeño y grande, regalándoos un rítmico masaje. Presión. Oscuridad absoluta. Luz. Y … sentís varios brazos que os envuelven … os sentís un poco desconcertados porque el medio ha cambiado, pero tranquilos y seguros, reconocéis el olor, la voz … Tenéis quien os acaricie, os mantiene calentitos y … No estáis solos … (con- tacto).

       

      Por favor, tócame
      Sí, soy tu bebé, tócame.
      Necesito tanto que me toques.
      No te limites a lavarme, cambiarme los pañales y alimentarme.
      Acúname cerca de tu cuerpo, besa mi carita y acaricia mi cuerpo.
      Tus caricias suaves expresan seguridad y amor.
      Phyllis K. Davis

       

      Vanessa Soriano Tache
      La Llavor Màgica – Taller per acaronar l’ànima

       

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