Prepararse para volver a la escuela

Llar d'infants

      El verano ya se está acabando y con su final empiezan los nervios por un nuevo curso que nos espera a la vuelta de la esquina.

       

      Volver a la escuela: Cambiar de rutina

      Es verdad que los cambios de rutina son una constante en nuestra vida y en la de nuestros pequeños. La diferencia es que nosotros somos adultos y tenemos la capacidad o las habilidades de gestionarlo y nos autoregulamos.

      Los niños viven mal estos cambios. O no os acordáis qué pasó cuando llegó la jornada intensiva en la escuela? Y cuando empezó el campus de verano? Por si esto era poca cosa, ahora iniciamos un nuevo cambio de rutina que durará unos meses largos…: el inicio o el retorno en la escuela.

       

      La adaptación de los más pequeños en la escuela

      En el caso de los más pequeños que empiezan el jardín de infancia o P3, necesitan hacer un proceso de adaptación donde el papel de los cuidadores es básico. Hay que tener en cuenta que venimos de pasar mucho tiempo juntos, ya sea porque el niño nunca ha ido a la escuela como porque hemos pasado el verano juntos. Cada niño y niña es un mundo, pero hoy os damos algunas recomendaciones que os pueden servir:

      • Llorará. Nos romperá el corazón, pero llorará y lo tenemos que aceptar. Es bueno que lo haga, porque está expresando su emoción de tristeza o bien de rabia. Abrazar, ofrecer el consuelo que necesita, acompañar… Evitar frases como “No llores, te lo pasarás muy bien” , las podeis cambiar  por frases como “Entiendo que estás triste y que querrías estar más tiempo conmigo. Después te vendré a buscar e iremos al parque juntos, te parece bien?
      • Explicadle qué pasará. No hagais promesas que no podréis cumplir. Los niños tienen que saber quién los lleva a la escuela, que se encontrará, donde comerá, quién los irá a buscar. Sed sinceros y explicad todo lo que necesiten saber.
      • Evitad el exceso de preguntas cuando lo vayais a buscar. Quizás no quiere hablar y lo tenemos que aceptar. Aún así, podéis probar de hacer preguntas concretas cómo: “Qué es lo más divertido qué has hecho hoy?”. Podéis explicar vosotras alguna anécdota del trabajo, para iniciar la conversación “Sabes qué ha pasado hoy a la oficina? Me han caído todos los clips en el suelo y, cuando los iba a coger, he caído de culo!”. Hace poco también leí una estrategia que me gustó: el juego de verdad o invención. La idea es decir al niño que le explicaremos dos situaciones y tendrá que adivinar cuál es cierta: “Un niño de la clase ha hecho un gol en el patio o la profesora ha traído unos búhos a clase que saben leer”. Si hacemos las cosas divertidas, conseguiremos más.

       

      Nens amb motxelles

       

      Acompaña también a los mayores a empezar un nuevo curso.

      Y los más mayores qué? Podemos pensar que ellos ya están acostumbrados a ir a la escuela y que lo tienen que vivir bien. Pero no siempre es así. Todos los niños y niñas pueden pasar nervios, no sólo por los cambios de rutina que mencionábamos antes, sino también porque se plantean cuestiones como el paso a un curso nuevo, la exigencia, los cambios de compañeros si se dan, el cambio de tutor o tutora, las asignaturas, los exámenes… Tienen mucho en qué pensar y que los puede preocupar. No minimizemos sus preocupaciones. Para ellos son importantes, y mucho!

      En estos casos, volvemos a recomendar hacer un acompañamiento emocional. Usar la empatía y ponernos en su lugar. Hablar de las emociones que experimentan, poner nombre y explicar que los entendemos y que los apoyamos. Responder a sus dudas, explicarles todo aquello que tenga respuesta. Les tenemos que demostrar que nosotros estaremos a su lado y les ayudaremos en todo lo que podamos.

       

       

      Y los adultos? Cómo vivís el retorno a la escuela?

      Los padres, madres, abuelos, abuelas…? Cómo vivís el retorno a la escuela? Está claro que los adultos también pueden vivir esta situación con un poco de angustia, o mucha. El hecho de no saber si come más o menos, ni si se lo pasa bien, si a los ratos de patio juega o le pegan… Dejar de tener todas las situaciones cotidianas controladas también hace poner nervioso.

      Por lo tanto, los adultos también hace falta que aprendamos a gestionar estas emociones ante el retorno en la escuela de los niños y niñas. Si nos ven nerviosos, quitados el sueño, creéis que los ayudamos a vivirlo con naturalidad? Si nuestras palabras de confort no venden acompañadas de emociones de alegría, de satisfacción, que creéis que sentirán ellos?

      Pensamos por un momento como vivimos el primer día de un trabajo nuevo o cuando volvemos de las vacaciones. Cogemos estas sensaciones y emociones, y pensamos como las viven los pequeños de casa.

      En resumen, el retorno en la escuela la vivimos todos. Los pequeños necesitan anticipar con cierto tiempo el que pasará, los tenemos que dar explicaciones, respuestas y acompañar en el proceso de adaptación, gestionando también nuestras propias emociones.

       

      Susana Mayorgas
      Psicóloga infantojuvenil de l’Espai Gut
      Col. Núm. 17501 

       

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